LA HABANA – A veces me parece que soy una analfabeta en política, como cuando analizo, por ejemplo, lo que ocurre con ciertas democracias europeas que garantizan todas las libertades a sus pueblos y, a la vez, aconsejan al régimen cubano realizar “reformas democráticas”. Como si eso fuera posible, sin desarticular por completo la dictadura.
Basta leer la Constitución de Cuba para darse cuenta de que en sus quince capítulos no hay una hendija que deje penetrar ni un rayo de libertad.
Para que aquel que no la ha leído pueda hacerlo ahora, o para quien la ha olvidado pueda recordarla, la Editora Política del régimen castrista ha vuelto a editar este año su Constitución y la ha vendido en la reciente Feria del Libro a sólo cinco pesos en moneda nacional, para los cubanos, y a veinte centavos de dólar, para los extranjeros. Un poco más y la distribuyen gratis, para que sepamos bien que terreno pisamos.
Esta vez se trata de un pequeño formato de bolsillo de color amarillo mostaza, impreso en papel de primera y bien encuadernado, para que la leamos siempre y nos dure una eternidad.
La nueva Constitución, modificada para que no quepan dudas de que el régimen castrista no garantiza, ni amplía, el ejercicio de los derechos y las libertades fundamentales, señala que el 10 de junio de 2002, en un proceso “plebiscitario popular sin precedentes”, quedó expresamente consignado el carácter irrevocable del socialismo. O sea, que si algo tiene principio y no fin en esta vida, es su régimen; que nuestro socialismo es cadena perpetua.
Esta constitución a todas luces revela, y legaliza, el carácter totalitario y paranoico del régimen.
Si la repasamos brevemente, podríamos preguntarnos qué la libertad política puede otorgar una constitución que en su inciso ch del capítulo V, declara que es libre la creación artística siempre que su contenido no sea contrario a la Revolución y que otorga libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista.
Me pregunto: ¿cómo se puede pedir al régimen de los hermanos Castro reformas democráticas, mientras en Cuba rija una Constitución tan aberrante, tozuda y obsoleta?
Teniendo en cuenta que el Estado es el amo de todos los medios de producción y el pueblo su masa asalariada completamente a su merced, no es extraño que el 97,7% de los electores haya “votado” a favor de la irreversibilidad del socialismo.
No se trata de aconsejar reformas a nuestra dictadura, sino de que todos los gobiernos democráticos del planeta exijan a los hermanos Castro que realicen unas plebiscito con voto libre y secreto, donde pueda saberse si el pueblo quiere continuar con el socialismo o prefiere una verdadera democracia donde los cubanos puedan ser dueños de los medios de producción y gocen de libertad política.




Saludos
GUAOooo…k buen escrito!!!’
O sea, que si algo tiene principio y no fin en esta vida, es su régimen; que nuestro socialismo es cadena perpetua’. Esta frase si q te quedo buena …con tu permiso la voy a popularizar…un saludo y sigue escribiendo asi…